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La actuación de INXS, de la noche
del 21 de febrero de 2003 en la Quinta Vergara, era
una prueba. Aquella de que la sobrevivencia de la
banda, con Jon Stevens como vocalista, era justificada.
El resultado quedó demostrado con la reacción
del público. Los asistentes se contagiaron
con un rock aplicado, contundente y sensual.
INXS, cuya actuación promedió
30,3 puntos, con un peak de 36, llegó a todos
los públicos: aquellos que vivieron la mejor
época del grupo hasta abuelos con sus nietos
prendieron antorchas en homenaje a Michael Hutchence
en “Never tear us apart”.
El público les entregó
la antorcha y Stevens no la quiso aceptar. “Esta
no la puedo tener yo, es para Michael e INXS”
, dijo, y la Quinta Vergara quiso venirse abajo. Vodanovic,
conductor del evento, los despidió, pero el
público insistió. En comerciales, el
animador tuvo que dar explicaciones: “No podemos
hacer que vuelvan. Ellos ya se han ido de la Quinta”,
afirmó, y se ganó una de las grandes
rechiflas de la jornada.
Hasta Franco Simone llegó a la
conferencia de prensa de la banda. Y fue claro y directo
para explicar por qué estaba ahí: “Éste
es uno de los momentos más felices de mi vida.
Estoy emocionado, eufórico. Yo debería
estar en el jurado, no se lo digan a nadie, pero no
podía perderme la posibilidad de ver a INXS”.
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